Algoritmia y lógica: el arte de dividir para conquistar
La programación no es memorizar sintaxis ni conocer todos los frameworks del mundo. Es pensar. Es desarrollar la habilidad de tomar un problema aparentemente imposible y convertirlo en pequeños pasos que un ordenador puede seguir.
Hoy vamos a explorar cómo desarrollar esa mentalidad algorítmica que te permitirá resolver cualquier problema, sin importar el lenguaje que uses.
El principio fundamental: divide y vencerás (con analogías)
De lo abrumador a lo manejable
Analogía: una cocina profesional. Antes de cocinar un menú completo, un chef no intenta hacerlo todo a la vez: prepara (pela, corta, pesa, etiqueta) y agrupa (salsas, guarniciones, proteínas). Así, cada plato se vuelve una secuencia corta y repetible. Programar es igual: preparas datos, separas responsabilidades, ensamblas al final.
Analogía: una mudanza sin caos. No metes todo en una furgoneta sin criterio. Etiquetas cajas por habitación (salón, cocina, baño) y por tipo (ropa, libros, frágiles). El día de llegada, cada caja va directa a su sitio. En código, esas cajas son módulos y funciones con un propósito claro.
Analogía: montar un mueble de IKEA. Primero inventario de piezas, luego subconjuntos (cajones, puertas) y después el ensamblado final. Si aprietas todos los tornillos desde el minuto uno, te arrepientes: en programación, no optimices al principio ni lo dejes todo rígido; ajusta al final.
Identificando patrones repetitivos (el momento “eureka”)
Analogía: lavandería inteligente. Cada semana lavas: separar por color, tipo y programa. Si repites siempre el mismo ritual, creas reglas (blancos a 40°, oscuros a 30°, toallas los viernes). En código, cuando ves que repites un proceso con variaciones, conviertes esa rutina en una función y pasas parámetros (color, temperatura, centrifugado).
Analogía: playlists que siempre funcionan. Estructura fija (apertura suave → tema central → cierre) y solo rotas las canciones. El patrón es la plantilla; las canciones son los datos.
El proceso de refinamiento: funciona primero, optimiza después
Fase 1: Haz que funcione
Analogía: abrir un restaurante pop‑up. Montas un menú corto para validar si a la gente le gusta. No necesitas vajilla de lujo ni carta de vinos infinita. Lo esencial primero: que salgan platos y que estén buenos. En código: una versión mínima viable que resuelva el problema.
Fase 2: Identifica patrones y refactoriza
Analogía: pasar de recetas sueltas a un recetario. Te das cuenta de que marinas, sellas y horneas una y otra vez. Documentas técnicas comunes y tiempos estándar. En software, creas utilidades y servicios reutilizables.
Fase 3: Hazlo escalable y configurable
Analogía: franquiciar tu cocina. Escribes manuales, estandarizas proveedores, defines tiempos y calidades. Cambiar «pollo» por «coliflor» no rompe nada: tu sistema admite sustituciones. En código, parametrizas, separas configuración de lógica y evitas dependencias rígidas.
La mentalidad algorítmica en acción
Los tres pilares del pensamiento algorítmico
- Descomposición: ¿Qué problemas pequeños forman este problema grande? Analogía: lista de una boda: invitados, presupuesto, catering, música, seating, plan B por si llueve.
- Reconocimiento de patrones: ¿Qué estoy haciendo repetidamente? Analogía: cada evento tiene el mismo esqueleto (briefing, presupuesto, proveedores, cronograma, cierre).
- Abstracción: ¿Cómo puedo generalizar esta solución? Analogía: creas una plantilla de evento aplicable a boda, congreso o cumple.
80% pensar, 20% programar
Antes de tocar el teclado, hazte estas preguntas:
// Cuando te enfrentes a un problema:
const procesoPensamiento = {
paso1: "¿Cuál es realmente el problema que debo resolver?",
paso2: "¿Puedo dividir esto en 3-5 partes más pequeñas?",
paso3: "¿He hecho algo parecido antes?",
paso4: "¿Qué es lo más simple que puedo hacer primero?",
paso5: "¿Dónde veo que repito la misma lógica?"
};
Ejemplo completo sin código: organizar una boda (o un gran evento)
Objetivo: que todo fluya el día señalado.
Fase 1 — Funciona:
- Lista básica de invitados.
- Reserva del espacio y proveedor de comida.
- Música y fotógrafo confirmados.
Fase 2 — Patrones & refactor:
- Plantilla de correos (save the date, confirmación, recordatorio).
- Checklists por equipos (logística, catering, música, foto, protocolo).
- Cronograma genérico que vale para cualquier evento: montaje → bienvenida → ceremonia → cóctel → banquete → baile → cierre.
Fase 3 — Escalable & configurable:
- Variables: número de invitados, presupuesto, tipo de menú, plan interior/exterior.
- Regla de sustitución: si llueve → plan B (carpa); si faltan mesas → redistribución por bloques.
- Reporte post‑evento: métricas (asistencia, tiempos, incidencias) para mejorar el siguiente.
Si puedes organizar una boda con estas reglas, puedes organizar un congreso. El sistema importa más que el evento.
Conclusión: el código que evoluciona
La programación eficiente no se trata de escribir la solución perfecta desde el primer momento. Se trata de:
- Hacer que funcione — resuelve el problema, aunque sea simple.
- Identificar patrones — busca dónde repites lógica.
- Refactorizar con propósito — crea funciones reutilizables.
- Escalar conscientemente — diseña para agregar nuevas funcionalidades.
const cicloMejoraContinua = {
version1: () => "Hace lo básico, pero funciona",
version2: () => "Elimina repetición, es más limpio",
version3: () => "Es reutilizable y escalable",
version4: () => "Se adapta a nuevos requisitos fácilmente"
};
// No existe el código perfecto, existe el código que evoluciona
La próxima vez que te encuentres copiando y pegando tareas o decisiones similares por tercera vez, detente. Ese es el momento mágico donde nace una plantilla o una regla escalable. Ese es el momento donde dejas de ser alguien que solo ejecuta y te conviertes en alguien que piensa algorítmicamente.
Recuerda: Los problemas complejos son solo problemas simples disfrazados. Tu trabajo es encontrarlos, resolverlos uno por uno y conectar las soluciones.